Hay decisiones que parecen totalmente lógicas… hasta que descubres que pueden traerte problemas de entregabilidad que no te hubieras imaginado 🤯
Durante meses mis métricas parecían ir bien: buenas tasas de apertura, clics estables y ningún síntoma evidente de problemas.
Pero había algo que no estaba viendo.
Un indicador silencioso que estaba avisando de que Gmail empezaba a considerar mis correos como problemáticos. ¡Me consideraban spam!
He llegado a la conclusión de que el problema no estaba en el contenido, ni en la frecuencia de envío, ni en la herramienta que utilizaba.
Estaba en una decisión aparentemente sensata que tomé al limpiar mi lista y, evidentemente, la cagué mucho.
Hoy te cuento cuál fue ese error, cómo lo detecté y qué te recomiendo hacer desde ya para que a ti no te pase.
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